Con algunos días de retraso: Adiós a José Luis COLL, NO SÓLO UN HUMORISTA, TAMBIÉN UN ESCRITOR

"No es verdad que sea la muerte": Adiós al humorista José Luis Coll.

 

 

Reproducimos a continuación el prólogo que José Luis Coll (1931-2007) escribió para la desopilante novela del italiano Giovanni Mosca, titulada “No es verdad que sea la muerte”. En este texto Coll define el territorio del humor en el que se inscribe, y repasa los grandes nombres del humor en la literatura española. Destacado por el ingenio y profundidad de su forma de entender la comicidad, fue así mismo un prolífico autor de libros de literatura humorística. Entre sus libros más renombrados se encuentran "El diccionario de Coll" (1979), "Epitafios" (1982), "Poemas" (1983), "Debajo de mi sombrero" (1985), "El hermano bastardo de Dios" (1985), "Algo para leer" (1987), "Firmes" (1994) y "La cadena" (1996).

Por José Luis Coll

Los diferentes estilos, formas y maneras de crear humor, son de una variedad casi incontable. En España hemos tenido humoristas realmente geniales, de un ingenio y un talento inconmensurables. Véase Jardiel Poncela, Camba, Fernández Flórez, Tono, Mihura, Álvaro de la Iglesia y un largo etcétera digno de todo elogio. Pero el caso que hoy nos ocupa es el de un autor italiano, Giovanni Mosca que, a mi juicio es el máximo exponente de lo que es un humor fabuloso, súper-original y único. Mosca utiliza todos y cada uno de los estilos que emplea la mayoría del elenco cómico, con la diferencia de que Mosca nos dé una muestra de un humor que ningún humorista al uso nos ha dado jamás: el humor poético.

Esta novela se desarrolla en el cementerio de un pueblecito italiano, cuyo enterrador, el joven Pedro, tiene distribuidos a sus muertos en dos grupos: muertos útiles y muertos ornamentales. Junto a los primeros –gente madura- cultiva hortalizas y hierbas silvestres. Junto a los segundos –niños y adolescentes-, cultiva flores.

Son muy numerosos los personajes que pueblan la novela. Pero no puedo dejar de destacarles algunos que son verdaderamente incuestionables. Por ejemplo Bassano, el ladrón del pueblo. Un ladrón que roba el azul del cielo para teñirse con él las manos. Que roba la primavera. Se esconde entre la arboleda o las grandes matas, y cuando vislumbra que aparecen los primeros brotes verdes, los arranca de un tirón y los guarda en un gran capacho que lleva siempre consigo. Y luego dice a sí mismo: “Si supieran que he robado la primavera…” Y Bassano roba pedazos de arco iris, y el reflejo de las estrellas en los charcos, aunque para esto, según él, hay que tener mano diestra y hábil, porque con el aire tiemblan, se trasladan y se hacen difíciles. Pero el sueño dorado de Bassano es robar un alma de un cuerpo, en el momento mismo de la muerte.

La señora Fiorella es la filántropa del pueblo. Le hace trajecitos a los gorriones para que no cojan frío en el invierno. Y confecciona largos vestidos y trajes para las vacas y los caballos, porque su honestidad no le permite el ludibrio de que esos animales vayan desnudos por las calles. Sin embargo, la señora Fiorella tiene un hijo y un gato. Naturalmente su predilecto es el gato, su gato Rosso. Pero un día de mala fortuna se le muere el gato, y contrata a un profesor de maullido para que le enseñe a maullar a su hijo y así no poder olvidar el cariño de Rosso.

Otro personaje inigualable es Faburro, el poeta hermético, un poeta que jamás escribió un verso que se entendiera. Pero un mal día escribió un verso que se entendía clarísimamente. Y los amigos de Faburro se lo echaron en cara de tal manera, que el pobre Faburro enrojeció de vergüenza y estuvo varios meses sin salir a la calle.

Ricardito, el hijo de la señora Fiorella, tenía catorce años, y el día que cumplía quince, tuvo una maravillosa conversación con su hermano de catorce, diciéndole que sentía con toda su alma dejar la infancia para entrar en un mundo de mayores responsabilidades. Le dolía separarse del Ricardito más joven, de perder aquella inocencia que ya nunca volvería a recuperar. Y que Loredana, la puta del pueblo, ya no sería la muchachita de los calcetines blancos y cortos.

Como verán todo esto es poesía pura. Poesía de humor, no humor de poesía. Es la obra de un poeta que sonríe, y que justifica así el título de su novela “No es verdad que sea la muerte… el peor de los males”.

Y sólo les he contado una mínima parte. Y podría leer aquel capítulo de la muchacha moribunda, donde Pedro pone en todas las ventanas y contraventanas trocitos de algodón para que la niña crea que es invierno, que aquello es nieva, porque es menos triste dejar el mundo en primavera que en invierno.

Y toda la novela está escoltada por fragmentos de poesía de los mejores poetas italianos. Por ello, insisto en que “No es verdad que sea la muerte…” es un monumento al humor en la mejor de sus acepciones.

Es una pena que un libro de semejante envergadura sea un total desconocido en el mundo de habla hispana y, lo que es más antinatural, en el mundo de habla italiana.

Y con esto me viene a la mente una de esas verdades que por evidentes, no son menos dolorosas. El mundo está lleno de cosas que desconocemos, pero que ahí están, como diciéndonos: “El que no me conozcas, no quiere decir que yo no exista, sino que, si no me conoces, puede que seas tú el que no existe”.


Ficha:

Giovanni Mosca
No es verdad que sea la muerte
Editorial Dilema
Madrid, 2004


Biografía de José Luis Coll

Fuente: Wikipedia

José Luis Coll García (Cuenca, 23 de mayo de 1931 – Madrid, 6 de marzo de 2007), humorista y escritor español conocido fundamentalmente por la pareja humorística que formaba con Luis Sánchez Polack, "Tip y Coll".

Tras el bachillerato trabajó en una oficina de Abastos mientras colaboraba en el periódico local "Ofensiva". En 1956 se trasladó a Madrid y, bajo el patrocinio de César González Ruano, empezó a darse a conocer como humorista y colaboró en el semanario de humor "La Codorniz" (1959) y en Radio Nacional de España. En 1961 trabajó como guionista del programa de Televisión Española "La tortuga perezosa", y en 1969 formó con su amigo Luis Sánchez Polack la pareja cómica "Tip y Coll", consiguiendo una enorme popularidad en sus actuaciones teatrales y televisivas.

La muerte de su pareja artística, Tip, en 1999, fue, según dijo, uno de los hechos más tristes de su vida, teniéndose que replantear además un cambio en su carrera.

Defensor habitual de progresistas en sus colaboraciones en la prensa, publicó numerosos libros de humor, entre ellos: "Cosas Mías" (1976), "El diccionario de Coll" (1979), "Las dedicatorias de Coll" (1980), "Epitafios" (1982), "Poemas" (1983), "Debajo de mi sombrero" (1985), "El hermano bastardo de Dios" (1985), "Algo para leer" (1987), "El eroticoll" (1991), "Firmes" (1994), "La cadena" (1996), "Lo mejor y lo peor de José Luis Coll" (1999) "Diccionario Coll del siglo XXI" (2001) y "Pensaciones" (2001). La novela "El hermano bastardo de Dios" (1985) posee rasgos autobiográficos. De "El diccionario de Coll", su libro más popular, se han realizado 27 ediciones. También intervino como actor en numerosos filmes de humor.

Su último cumpleaños, en mayo del 2006, lo celebró representando "Tres sombreros de copa" de Miguel Mihura porque, según sus propias palabras, el trabajo en el teatro fue el que más satisfacciones le había dado debido a la cercanía del público. Una de las últimas apariciones públicas fue en diciembre del 2006 con motivo de la gala del cincuenta aniversario de TVE.

Estaba casado y tenía cinco hijos.

El 24 de febrero de 2007, Coll sufrió un ataque al corazón en plena calle, cayéndose y golpeándose la cabeza, produciéndose un derrame cerebral. Fue ingresado en estado muy grave en el Hospital madrileño La Paz. Apenas 10 días después, el 6 de marzo, fallecía en dicho hospital a consecuencia de un fallo multiorgánico a los 75 años.

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1 comentario

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Una respuesta a “Con algunos días de retraso: Adiós a José Luis COLL, NO SÓLO UN HUMORISTA, TAMBIÉN UN ESCRITOR

  1. Arena

    Hola Juani buenos días ,pasaba dejarte un beso y veo esta reseña que dejaste .Lo que leí me gusto asiesque lo apunto para hacerme con el libro de Giovanni Mosca .Gracias por descubrirnoslo (al menos a mí).
    Tienes razón cuantas cosas no conocemos ..y lo malo de todo es que nos creemos lo contrario,en fin no quiero ponerme seria…
    Un abrazo con beso incluido..ISA

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