La MuErTe De Un PoEtA

Murió el poeta chileno Gonzalo Millán, autor de “Relación Personal” y Premio Pablo Neruda.

Actualidad literaria

 

Gonzalo Millán, considerado uno de los principales integrantes de la llamada generación de poetas chilenos de los años 60, falleció el 15 de octubre víctima de cáncer a los 59 años, informó la familia. Millán comenzó su labor literaria a temprana edad, y ya a los 20 años había publicado su primer libro, “Relación Personal”, que marcó la tendencia que dominaría su trabajo poético posterior, con fuerte ingrediente autobiográfico.

Informan Agencias

Su fallecimiento se produjo en la madrugada del sábado, cuatro meses después de que se le diagnosticara la enfermedad, pese a la cual siguió trabajando intensamente hasta el final, según sus allegados. Fue ganador del Premio Pablo Neruda, el máximo galardón que se otorga en el país a la obra poética.

Otros libros de poemas de Millán incluyen La Ciudad, Trece Lunas y Autorretrato de Memoria, publicado en 2005.


El poeta Gonzalo Millán (1947-2006)

Publica Letras S.5

Por *Javier Campos

Me acaba de escribir Oliver Welden que ha fallecido el poeta Gonzalo Millán. El primero de enero de 2007 cumpliría 60 años. Siempre recuerdo su fecha de nacimiento porque alguna vez entre amigos nos decía que nacía cada año -el primero de enero- por tanto pensaba que era eterno. Recuerdo que eso me lo dijo hace años allá en Concepción cuando nos conocimos. Era finales de los años 60 en pleno movimiento estudiantil que marcó para siempre a muchos y a muchas. El compromiso de buscar una sociedad mejor y casi utópica Una gran cantidad de muchachos y muchachas en flor, luchando por esa utopía, iría a desaparecer o morir bajo la persecución o torturas implacables de la dictadura militar chilena.

Esos tiempos, fines de los 60, abundaban las marchas de jóvenes estudiantes por las calles pidiendo lo imposible. O sea influidos por la Revolución Cubana, la guerrilla de Che Guevara en Bolivia, el movimiento hippie en Estados Unidos, la matanza de Tlatelolco en México el 2 de octubre del 68. O el mayo 68 francés cuya frase "seamos relistas, pidamos lo imposible", muchos la repetíamos, tanto poetas o no poetas, como una consigna de batalla.

También vivimos con Gonzalo muy cerca el nacimiento del MIR en aquella Universidad de Concepción. Estuvimos en muchos recitales poéticos por varias partes de la region de Concepción, o hacia el sur. Participamos en el grupo literario "Arúspice" con Jaime Quezada, Silverio Muñoz (fallecido hace dos años en Estados Unidos), Floridor Pérez, Edgardo Jiménez, Omar Lara que si bien era del grupo "Trilce" de Valdivia frecuentemente venía a Concepción. Era el tiempo cuando los poetas jóvenes éramos queridos por los muchachos y muchachas de nuestra misma edad. Pero también si bien no eran multitudes que nos seguían, éramos apreciados por el resto de universitarios o estudiantes secundarios. No recuerdo envidias de otros poetas sino por contrario, nos sorprendía siempre que hubiera gente que escribiera como nosotros, a nuestra edad. Recuerdo en ese tiempo los "jueves de Arúspice" en un lugar debajo del campanil de la Universidad de Concepción. Cada jueves de la semana aquello se llenaba para escuchar poesía. Allí leíamos nuestros poemas junto a algún poeta mayor que se invitaba siempre.

Gonzalo había publicado su libro "Relación personal" en 1968 a los 21 años. Pero realmente lo había escrito como a los 19. Fue un libro de un joven poeta precoz que muchos envidiábamos por varias cosas. Primero ni se nos había ocurrido escribir de esa manera tan desgarrada a los 19 años. Segundo, había asimilado e incorporado a la poesía el mundo juvenil de los 60, pero ese mundo influenciado por medios masivos de aquel entonces: las historietas, la música popular juvenil. Escribió en ese libro un poema, entre muchos más, que yo leía y releía y quería imitar su forma original incorporando también aquel mundo juvenil de fines de los 60. Hasta ahora yo creo que sigue siendo un poema que me gusta a pesar del paso del tiempo porque hay en el poema una sorprendente universalidad ahora en un mundo dominado por la cultura de la imagen:

Cubierto con la cremosa ornamentación
de los pasteles
me he desvaído como el breve gas de las gaseosas
tras el marino azul de tu uniforme,
y con mi corbata listada y gomoso de gomina
soy otro perdido de la orquesta
en fiestas juveniles,
y otro más entre los nombres
escritos con tinta sobre el cuero
en tu bolsón de colegiala.

Recuerdo que por él conocí a poetas norteamericanos, o cierta música también de aquel país que en la casa de sus tíos (creo que estaba en el sector Pedro de Valdivia, de la ciudad de Concepción) nos hacía escuchar cuando nos dejábamos caer por allí como esos "Long plays" norteamericanos de Bob Dylan y una colección casi completa de "Los Beatles". Y entre música y unos traguitos sacaba de una caja mágica unos cigarritos de marihuana que fueron los primeros que fumé a fines de los 60.

Gonzalo tenía tesoros que mostraba a algunos poetas de provincias que frecuentábamos el entonces grupo"Arúspice" de poesía. Sacaba libros de poetas franceses, ingleses, u otros de América Latina. Siempre recuerdo que me prestó, y esto es en 1972, -además nunca supe como obtenía tantos tesoros que los compartía generosamente- una reciente antología de poesía cubana joven editada y compilada por el poeta español José Agustín Goytisolo. Se llamaba "Joven poesía cubana" publicada en 1972 en Barcelona. Esa edición me la prestó Gonzalo por varias semanas y fue una revelación descubrir cómo podía integrase el proceso revolucionado cubano y el amor juvenil.

Luego en la Universidad de Concepción escribió varios poemas cuya preocupación eran los objetos de consumo y que mucha influencia tendría en la mejor poesía que escribió años después en su exilio de Canadá y otras partes de Europa. Lo curioso es que cuando vivió en Chile, aquel mundo del consumo y de la industria cultural, que comenzó a plasmar en su poesía desde 1968, luego a fines de los 60 y comienzos de los 70 en Concepción vería -principalmente en ciertos objetos de alta tecnología (el automóvil por ejemplo)- como un cosa maravillosa y misteriosa en su compleja construcción. Sin embargo en el exilio aparecerá algo diferente: todo ese consumo del primer mundo como un universo aplastante de la condición humana. Pero más que eso, yo siempre he visto que aquella mejor poesía de Gonzalo Millán es la mirada del exiliado que es reducido al silencio por un mundo ajeno al que no pertenece ni quiere pertenecer. O sea, la nostalgia que apabulló a muchos exiliados viviendo fuera de la "Matria, muy lejos de su país de origen.

Gonzalo viajó por muchas partes del mundo durante su exilio pero creo que siempre quiso regresar a su país de origen. A su Santiago de Chile. Pudo quedarse muy bien instalado quizás en alguna universidad de algún país del Primer Mundo, pero reaparecía por Chile como si aquel país lo chupara como un imán poderoso. Siempre cuando yo viajaba a Chile lo llamaba o nos juntábamos por corto tiempo. La última vez fue hace cuatro años. Creo que era julio o agosto. Me invitó a su apartamento que estaba cerca del centro de Santiago. Allí lo encontré tomado mate y fumando. En su escritorio tenía una montaña de libros que estaba leyendo todos a la misma vez (eso me pareció a mi). Gonzalo poseía una cultura literaria que ojalá yo pudiera tenerla alguna vez. Pero también manejaba una amplio conocimiento de la pintura universal .

Hace años, en noviembre de 1991, hice arreglos con "Americas Society" en Manhattan, Nueva York, para traerlo y diéramos juntos una lectura poética bilingüe. El estaba creo en Canadá pero vino con una traductora. Fue una lectura inolvidable aquella noche en Manhattan. Luego salimos a comer comida hindú y allí me habló de cuando había estado por un año de "Teaching Assistant" (puesto de estudiante y a su vez de profesor de lenguas) en la Universidad de Stony Brook, Long Island, Nueva York. Fue un tiempo donde Millán intentó ser estudiante disciplinado en una escuela graduada norteamericana pero no pudo. O no aguantó.

A lo mejor esa estadía influyó también en la escritura de sus magníficos poemas escritos sobre el impacto de la sociedad altamente industrializada y consumista. Aquella es mi poesía preferida de Gonzalo Millán que siempre releo. Yo hasta ahora me lo imagino (leyendo esos magníficos poemas de su libro ¨"Vida") cuando él vivía en el Primer Mundo, como aquel poeta uruguayo -Isidoro Ducasse- quien vivió como un extraterrestre en Paris escribiendo en un estado de locura alucinada sus "Cantos de Maldoror".

Millán sí que anduvo por el infierno gran parte de su vida y allí escribió lo mejor de su poesía para mi gusto. Luego de ese viaje quiso regresar para siempre a su planeta de origen. O sea a su Itaca que lo llamaba constantemente con una voz imposible de silenciar.

*Javier Campos. Es poeta, escritor, académico. Vive en EE.UU.


De LA CIUDAD

Gonzalo Millán

A mi padre, a los que permanecen.
A Sol, a los que están conmigo.

1.

Amanece.
Se abre el poema.
Las aves abren las alas.
Las aves abren el pico.
Cantan los gallos.
Se abren las flores.
Se abren los ojos.
Los oidos se abren.
La ciudad despierta.
La ciudad se levanta.
Se abren llaves.
El agua corre.
Se abren navajas tijeras.
Corren pestillos cortinas.
Se abren puertas cartas.
Se abren diarios.
La herida se abre.

Sobre las aguas se levanta niebla.
Elevados edificios se levantan.
Las grúas levantan cosas de peso.
El cabrestante levanta el ancla.

Corren automóviles por las calles.
Los autobuses abarrotados corren.
Los autobuses se detienen.
Abren las tiendas de abarrotes.
Abren los grandes almacenes.
Corren los trenes.
Corre la pluma.
Corre rápida la escritura.

Los bancos abren sus cajas de caudales.
Los clientes sacan depositan dinero.
El cieno forma depósitos.
El cieno se deposita en aguas estancadas.

Varios puentes cruzan el río.
Los trenes cruzan el puente.
El tren corre por los rieles.
El puente es de hierro.
Corre el tiempo.
Corre el viento.
Traquetean los trenes.

De las chimeneas sale humo.
Corren las aguas del río.
Corre agua sucia por las cloacas.
Las cloacas desembocan en el río.
Las gallinas cloquean.
Cloc cloc hacen las gallinas.
De la cloaca sale un huevo.

El río es hondo.
El río es ancho.
Los ríos tienen afluentes.
Los afluentes tienen cascadas.
Los afluentes desembocan en el río.
Las avenidas son anchas.
La calle desemboca en la avenida.
El río desemboca en el mar.
El mar es amplio.

2.

Circulan los automóviles.
Circulan rumores de guerra
El dinero circula.
La sangre circula.

Los peatones van a sus ocupaciones.
Los peatones cruzan en las esquinas.
Los peatones circulan por las veredas.
Los hombres llevan pantalones.
Los agentes llevan impermeables.
Apuestan agentes en las esquinas.

Circulan hombres astrosos.
Los cesantes circulan.
Las nubes ocultan el azul del cielo.
Las nubes ocultan la luz del sol.
Las nubes circulan a gran altura.

La nieve es blanca.
El cóndor vuela a gran altura.
Hay nieve en las alturas.

3.

Andan los relojes.
Andan los planetas.
¿Cómo andamos?
Ando a tropezones.
Ando enfermo.
Ando con hambre.
Ando sin plata.
Ando andrajoso.
Ando sucio.
Ando solo.
Ando con miedo.
Ando huyendo.
¡Andate! me dijeron.
Andan tras de mí.
Ando por los andenes.
¡Andando!
Adiós.
Los Andes están nevados.

4.

Se abren las esclusas.
Las esclusas dejan pasar el agua.
Las ambulancias ululan.
Los autos dejan pasar una ambulancia.
Las ambulancias son blancas.
Las almohadas son blandas.
La harina es blanca.
La cabeza descansa sobre la almohada.
Los poros dejan pasar el sudor.
El enfermo descansa algunas horas por día.

Corren días hábiles.
Hubo fútbol.
Hubo tenis.
Hoy no hay trabajo.
No hay vacantes.
Corren los escolares.
Las tarjetas perforadas corren.
El agua corre por cañerías de plomo.

Se cierran las llaves.
Los resistentes corren riesgos.
Los ciclistas corren se persiguen.
Los barcos persiguen cardúmenes.
Corro peligro me persiguen.
Las persecuciones consiguen hacer prosélitos.

Se abren cuentas.
Se abre el apetito.
El bosque es umbrio.
En el bosque se abren senderos.
El buho ulula.

Los conejos abren madrigueras.
Los sepultureros abren fosas.
Los presos abren un agujero.

5.

Pasan carrozas.
Por esta calle pasan entierros.
Pasaron a muchos por las armas.
Las calles tienen muchos baches.
Los caballos llevan gualdrapas negras.
¡Hin! relincha un caballo.
Pasan camiones.
Pasan autos de hombres acaudalados.
Los niños pasan el río.
Pasa un enano con una gran cabeza.
Pasa el tirano en un auto blindado.

Pasar por alto los abusos.
Los tiros a altas horas de la noche.
No abrir la boca sino para comer
Cuando hay para echarse a la boca.
Pasamos hambre.
No se puede hablar abiertamente.
Los loros hablan fácilmente.
El loro tiene vistoso plumaje.
Los plumiferos escriben en los diarios
Los papagayos hablan por la radio.
La mordaza impide el habla.
Vvms mrdzds.
Vvmos mrdzdos.
Vvimos mrdzados.
Vivimos mordazados.
Vivimos amordazados.
Vivimos con los ojos vendados.
Los ojos se abren bajo la venda.
La boca se abre bajo la mordaza.

El tirano disfruta de salud.
Sól0 el hombre disfruta de la palabra.
Los gorilas se golpean el pecho.
¡Muera el tirano!

6.

Uno aprieta a correr. Lo siguen.
Los peatones abren paso.
Doblan corriendo una esquina.
El soplón con disimulo se escabulle.

Disimular la ira.
Disimular el disgusto.
Disimular la pobreza.
Disimular el hambre.
Morderse la lengua.
Obrar con mucho disimulo.

7.

Otoña en la ciudad.
Las hojas enrojecen.
Las hojas amarillean.
Caducan las hojas.
Las hojas caen.
La hojarasca es inútil.
No cae la Junta.
El tirano no cae.

Sopla el viento.
Las hojas vuelan.
El viento barre las hojas.
Remolinean las hojas secas.
En el río hay remolinos.
Hojas rojas flotan en el río.
Revolotean hojas de diarios.
Revolean las aves.

El río sigue su curso.
El otoño sigue al verano.
Siguen mis pasos.
Se acortan los días.
Se alargan las noches.
Abril sigue a marzo.
Alargan el toque de queda.
Alargan el estado de sitio.
Abril cuenta con treinta días.
Abril es el cuarto mes del año.
Pasan los días.
Cae otra hoja del calendario.

8.

Cae el sol.
Cae el agua del caño en la pila de piedra.
El agua cae en la cascada.
Es cascada la voz del anciano.
Se recogen los soldados.
Los soldados alojan en cuarteles.
En hoteles alojan los viajeros.
La población se recoge temprano.
Faltan horas para el toque de queda.
Vuelan mariposas crepusculares.
Las aves se retiran a sus nidos.
El mar cubre la orilla y se retira.
El día declina.
Se enciende el alumbrado.
La ciudad se ilumina.
Las mariposas rondan la luz.
Con la edad las fuerzas declinan.
Años de pocas luces
Estos mis últimos años.
Vivimos en la oscuridad.
El anciano enciende la luz.
Clic hacen los interruptores.
Las habitaciones se iluminan.
Se encienden los televisores.
Habla por cadena el tirano.
Oscurece temprano en invierno.
Los rótulos de neón se prenden y apagan.
Cierran las tiendas.
Las calles van quedando vacías.
Aparecen las primeras estrellas.
Los peatones caminan con premura.
Los peatones precipitan el paso.
Aparecen las primeras patrullas.
Comienza el toque de queda.
Aparece la luna.

Ver poema completo.



– Entrevista a Gonzalo Millán



– Un ojo reconstruido: "Autorretrato de memoria", de Gonzalo Millán



La obra inédita que dejó Gonzalo Millán

Según Matías Rivas, editor de Ediciones Universidad Diego Portales, el próximo mes se publicará la reedición de “Relación personal” y el 2007 el aún desconocido poemario “Gabinete de papel”. Así la obra del poeta que falleció la madrugada del sábado seguirá vibrando en el tiempo.

Publica La Nación

Por Javier García

Hace menos de dos meses con una vitalidad envidiable el autor del notable poema “Apocalipsis doméstico” preparaba la once en su casa para comenzar a hablar de poesía, de la muerte y del valor de la “realidad maravillosa en la vida cotidiana”, como señaló en esa oportunidad, donde sin apuro se dedicó a ponerle agua al hervidor, cortar el queso y colocar las bolsas de té en tazones con dibujos del sol y la luna.

Millán hablaba de la creación con sencillez y generosidad. Se identificaba con los artistas asesinos, delincuentes e incorrectos. “Hay que escapar de los patrones morales”, afirmó, para luego reírse y dar un abrazo de despedida en la puerta de su casa, ahí donde se dedicó con rigor a finalizar su trilogía “Croquis”, entre otras cosas.

Ya había publicado “Claroscuro” (primero) por editorial RIL, “Autorretrato de memoria” (tercero), Ediciones UDP, y el segundo “Gabinete de papel”, que pudo terminar de corregir. “Sólo alcancé a firmar contrato con Millán por ‘Relación personal’ y ‘Gabinete de papel’”, cuenta aún afectado Matías Rivas, editor de Ediciones Universidad Diego Portales, “todo fue muy fulminante, y todavía no sé qué pasará con el resto de su obra, pero mi intención es, sin duda, publicarla”, concluye.

EL VENENO DEL ESCORPIÓN

Propósitos que se cumplirían a partir del próximo año. Porque ahí quedaron inéditos una versión corregida de “Claroscuro”, un poemario titulado “Lagunas” y “El veneno del escorpión”, diario que, según Rivas, el poeta debió haber dejado terminado.

Pero lo que sí es cierto, es que tendremos el próximo mes en librerías la reedición de su primer libro, “Relación personal” (1968), con prólogo de Alejandro Zambra, que incluirá textos inéditos. Mientras, el próximo año podremos leer “Gabinete de papel”; ambos por Ediciones Universidad Diego Portales.

En el prólogo de “Relación personal”, Zambra creó reflexiones aludiendo a un capítulo de “Chumbeque”, novela que Millán escribió paralelamente a su primera obra, antes de los 20 años. Además, se incluirán tres poemas anteriores a “Relación personal”, que el poeta publicó a los 19 años en revista “Orfeo”, en una antología titulada “33 hombres de la poesía chilena”. Los poemas son “El hombre oscuro” (recuadro), “La fuga de la hija única”, especie de monólogo dramático donde una hija le pide a sus padres que la resguarden de las tentaciones de la aventura y la carne; y “Desierto”, una visión descriptiva de la soledad de esta geografía.

EL HOMBRE OSCURO

El hombre oscuro tuvo una mujer clara,

luminosa como una uva.

Hombre oscuro y mujer oscura.

No hubo caso. Su luz lo molestaba,

protegía sus ojos con lentes ahumados.

Hombre oscuro y mujer oscura.

La separación fue un parto, la luz se fue,

el nacimiento de un ciego.

Hombre oscuro y mujer oscura.

Solo. Vivía en un embudo negro, tapado,

negro.

Hombre oscuro y mujer oscura.

Salía en las noches, buscaba.

Miraba su rostro en las pozas.

Hombre oscuro y mujer oscura.

En un cine negro sus piernas y manos

se tocaron.

Hombre oscuro y mujer oscura.

Bajo un paño de fotógrafo se dieron

el primer beso.

Hombre oscuro y mujer oscura.

Bebieron café negro luego

tendidos en el lecho de caoba.

Hombre oscuro y mujer oscura.

Se encontraron.

Hombre oscuro y mujer oscura.

Van al zoológico a buscar la claridad

en las pieles de los animales.

Hombre oscuro y mujer oscura.

Desesperados…

(Publicado en revista “Orfeo”, números 11-12, 1966. Éste es el primer poema que publicó Millán, a los 19 años).

21-10-06, 19:30 – SECCIÓN: Autores
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