JuEvEs PoÉtIcO y EnLuTaDo (En homenaje a KIKO, CUENTACUENTERO que nos dejó)

ANTONIO MACHADO
 
Hojas sueltas
 
Daba el reloj las doce… y eran doce
golpes de azada en tierra…
… ¡Mi hora! -grité-. …El silencio
me respondió: -No temas;
tú no verás caer la última gota
que en la clepsidra tiembla.
Dormirás muchas horas todavía
sobre la orilla vieja,
y encontrarás una mañana pura
amarrada tu barca a otra ribera.
Desde el umbral de un sueño me llamaron…
Era la buena voz, la voz querida.
-Dime: ¿Vendrás conmigo a ver el alma?…
Llegó a mi corazón una caricia.
-Contigo siempre… Y avancé en mi sueño
por una larga, escueta galería,
sintiendo el roce de la veste pura
y el palpitar suave de la mano amiga.
Tal vez la mano, en sueños,
del sembrador de estrellas,
hizo sonar la música olvidada,
como una nota de la lira inmensa,
y la ola humilde a nuestros labios vino
de unas pocas palabras verdaderas.
 

 

Antonio Machado.- Antonio Cipriano José María Machado Ruiz, conocido como Antonio Machado (*Sevilla, España, 26 de julio 1875 — †Collioure, Francia, 22 de febrero 1939). Poeta español, perteneciente al Modernismo, luego evolucionará hacia la generación del 98.

Obra

Su obra poética se inicia con Soledades (1903), que fue escrita entre 1899 y 1902: es decir, en el momento de auge del modernismo hispánico. En el breve volumen notamos ya muchos rasgos personales que caracterizarán su lírica posterior. En Soledades. Galerías. Otros poemas (octubre de 1907) la voz del poeta se alza con personalidad propia. En este mismo año, se instala en la ciudad de Soria para enseñar francés. En esta ciudad conocera a la que sera su esposa Leonor. Quizá lo más típico de esa personalidad sea el «tono» nostálgico, suavemente melancólico, aun cuando hable de cosas muy reales o de temas muy de la época: jardines abandonados, parques viejos, fuentes, etc. Espacios a los cuales va aproximándose a través del recuerdo, del sueño o de las ensoñaciones.

En lo fundamental este intimismo nunca desaparece, aunque en la entrega siguiente, Campos de Castilla (1912), Antonio Machado explore nuevos caminos (no en vano, es su libro noventayochista). En la colección de 1912 el poeta mira, sobre todo, al espacio geográfico que le rodea —las tierras castellanas— y a los hombres que lo habitan. A la sección Campos de Castilla que figura en la edición de Poesías completas (1917) se añadirán nuevos textos que no figuran en la de 1912:
a) un grupo de poemas escritos en Baeza tras la muerte de su mujer Leonor en los que la memoria tiene un papel fundamental,
b) una serie de poemas breves, de carácter reflexivo, sentencioso, que el poeta llamará «Proverbios y cantares» y
c) unos cuantos textos muy críticos: crítica social y crítica a la España de aquel momento.

El libro Nuevas canciones (1924), escrito parcialmente en Baeza, recuerda en alguna de sus partes el tono nostálgico del primer Machado. Hay una presencia de las tierras sorianas, evocadas desde lejos; la hay, también, de la Alta Andalucía, espacio geográfico real y mítico a la vez; continúa, además, en el nuevo libro, la línea sentenciosa (proverbios y cantares).

Las ediciones de Poesías completas de 1928 y 1933 presentan novedades dignas de ser destacadas. Especialmente, hay que reseñar la aparición de dos importantes apócrifos, «Juan de Mairena» y «Abel Martín» —maestro de Mairena—, más un tercero, que lleva el mismo nombre que el poeta. Son, todos ellos, autores de los poemas añadidos a estas nuevas ediciones. Juan de Mairena es, además, autor de comentarios en prosa: de éste ha de decir Machado algunos años más tarde que es su «yo filosófico». Entre los textos que a dichos personajes se atribuyen destacaremos, por una parte, los de carácter filosófico (filosofía impregnada de lirismo); por otro lado, unos cuantos poemas eróticos, cuya inspiradora (Pilar de Valderrama en la vida real; Guiomar en la poesía) fue el último gran amor del poeta.

En 1936, ya en vísperas de la Guerra Civil, publica un libro en prosa: Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo. Se trata de una reunión de ensayos que venía publicando en la prensa madrileña a partir de 1934. Este volumen muestra que su autor es uno de los más originales prosistas de nuestro siglo. A través de esas páginas Machado-Mairena habla sobre la sociedad, la cultura, el arte, la literatura, la política, la filosofía. Usa una gran variedad de tonos, que va desde la aparente frivolidad hasta la gravedad máxima, pasando por la ironía, la gracia, el humor, etc.

Durante la contienda civil marcha con su familia a Valencia . Uniendose al movimiento Alianza de Escritores Antifascistas participando activamente en el II Congreso Internacional de celebrado en la ciudad de Valencia. Machado escribió unos pocos textos en verso y muchos en prosa. Algunos —verso y prosa— se recogen en su último libro, La guerra (1937, con ilustraciones de José Machado). Si buena parte de la escritura última debe verse como puramente testimonial, hay —no obstante— ciertos textos de grandísima calidad literaria. Entre ellos, El crimen fue en Granada.

Durante la década del veinte y primeros años de la del treinta, escribe teatro en colaboración con su hermano Manuel. Ambos estrenan en Madrid las siguientes obras: Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel (1926), Juan de Mañara (1927), Las adelfas (1928), La Lola se va a los puertos (1929), La prima Fernanda (1931) y La duquesa de Benamejí (1932).

Bibliografía

  • S. Serrano Poncela, Antonio Machado, su mundo y su obra (Buenos Aires, 1954)
  • R. de Zubiría, La poesía de Antonio Machado (Madrid, 1955)
  • A. de Albornoz, La presencia de Miguel de Unamuno en Antonio Machado (Madrid, 1968)
  • R. Gutiérrez Girardot, Poesía y prosa en Antonio Machado (Madrid, 1969)
  • R. Gullón, Una poética para Antonio Machado (Madrid, 1970)
  • AA. VV., Antonio Machado, ed. de R. Gullón y A. Phillips (Madrid, 1973)
  • J. M. Aguirre, Antonio Machado, poeta simbolista (Madrid, 1973)
  • L. de Luis, Antonio Machado, ejemplo y lección (Madrid, 1975)
  • J. L. Cano, Antonio Machado. Biografía ilustrada (Barcelona, 1975)
  • M. Carrión Gútiez, Bibliografía machadiana (Bibliografía para un centenario) (Madrid, 1976)
  • B. Sesé, Antonio Machado (1875-1939). El hombre, el poeta, el pensador (Madrid, 1980)
  • A. Machado, Obras completas, ed. crítica de Oreste Macrí, con la colaboración de G. Chiappini (Madrid, 1988)
  • AA. VV., Antonio Machado, hoy, 4 volúmenes (Sevilla, 1990)
  • J. Verdú de Gregorio, Antonio Machado: soledad, infancia y sueño (Madrid, 1990)
  • A. Machado, Antología poética. Selección, estudio y notas de Luis García-Camino B. (Punto de Lectura. Madrid, 2002)
  • A. Machado, Campos de Castilla y otros poemas. Selección y prólogo de Luis García-Camino B. (EL PAÍS CLASICOS ESPAÑOLES, 2005)

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2 comentarios

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2 Respuestas a “JuEvEs PoÉtIcO y EnLuTaDo (En homenaje a KIKO, CUENTACUENTERO que nos dejó)

  1. ROC

    Gracias Juana por este detalle tan bonito con Kiko. Él murió por amor, era amor lo que necesitaba y no tuvo paciencia para esperarlo.Se echan la culpa todos los que han sido crueles, pero la falta de amor es la que se lo ha llevado. Quizás nos haga pensar en repetir más a los que queremos todo lo que sentimos por ellos. Un abrazo.

  2. Antonio

    Hace algún tiempo dejaste tu saludo en mi espace. Hoy te encuentro, y encuentro a tus amigas, recordando con dolor y afecto a Kiko, que no sé quién es. Y he visto que dedicas una reseña de Machado, el gran maestro. Me han venido a la memoria unos versos suyos que tienen, posiblemente, la clave a la pregunta de tu entrada: ¿Qué habrá visto en este mundo y en este tiempo hostil que ha preferido salir de él antes de que llegase su hora? ES MEJOR NO QUITARSE LA VENDA
     
    LA NORIA
      La tarde caía
    triste y polvorienta.
      El agua cantaba
    su copla plebeya
    en los cangilones
    de la noria lenta.
      Soñaba la mula,
    ¡pobre mula vieja!,
    al compás de sombra
    que en el agua suena.
      La tarde caía
    triste y polvorienta.
      Yo no sé qué noble,
    divino poeta,
    unió a la amargura
    de la eterna rueda
    la dulce armonía del agua que sueña,
    y vendó tus ojos,
    ¡pobre mula vieja!…
     

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