UnA fRaSe PaRa PeNsAr

La frase que os pongo a continuación no es mía, sino de mi sobrina: Carolina Cabrero. La tiene en su mesenger y, como me ha gustado tanto, le he pedido que me dejara ponerla en mi espacio. Da qué pensar.
Dice:
 
 
 
 
"Hay personas que te hacen perder horas en un segundo. Por suerte, hay otras que en un segundo te dan la vida".
 
 
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8 comentarios

Archivado bajo Frases

8 Respuestas a “UnA fRaSe PaRa PeNsAr

  1. neda

    juana…Se a felicidade está nas pequenas coisas da vida, eu te desejo então duas coisinhas bem pequenininhas…Um AMOR do tamanho do universo..outro: Deus no teu coração; .que a minha amisade por vc. faça parte dessa felicidade…. parabens teu espaço esta muito lindo…uma semana que começa cheia de realisações..obg pela sua amavel presença no meu espaço.

  2. JOSE ANTONIO

    Gracias por dejar comentarios en mi space, ( el cual ya he contestado debidamente) y gracias por tener el tuyo, el que sigo muy muy de cerca… ya lo sabes. Pero debo corresponderte y cambiar tu pregunta por mi pregunta: 1-¿Crees que la situación de crispación actual nos representa a los ciudadanos de a pie? 2-¿Luce el sol ya en mi querido Madrid?Desde una ventosa y muy soleada Barcelona…

  3. Juana

    Neda, si como dices la felicidad está en las pequeñas cosas de la vida y tú me deseas dos cosas muy pequeñas: Un AMOR DEL TAMAÑO DEL UNIVERSO y que DIOS ESTÉ EN MI CORAZÓN… ¿Qué decirte? No tengo palabras para agradecerte tus buenos deseos.Y, creo, que esas dos "cosinhas bem pequenininhas" las disfruto.A mi vez y de corazón, quiero que todo lo mejor rodee tu vida: Amor, paz, felicidad y salud.De corazón, Juana.

  4. Juana

    Hola, Khono, buenas tardes. Desde luego que eres asiduo por mi espacio, lo cual te agradezco y sobre todo tus comentarios.Te respondo a las dos preguntas. Empezaré por la segunda:- Hoy hace un día precioso. El cielo es de un azul limpio, en estos momentos, 17,05 p.m., veo a través de la ventana, en el cuadradito que me dejan las casas, un cielo azul con pequeñas nubes como de algodón algo sucio por el centro. El sol, amarillo, se refleja en el tejado de la torre gris de enfrente. Es un típoco día de Diciembre: frío pero claro.- Me dices si la situación actual nos representa a los ciudadanos de a pie. ¿Qué quieres que te diga? La gente con la que me codeo es bastante tolerante, al menos no he tenido problemas, hasta ahora. Pero hay de todo. Al menos en la capital todo el mundo está de uñas. No sé si en otras provincias ocurrirá lo mismo, pero aquí creo que estamos perdiendo un poco el norte. O lo que es lo mismo: la paciencia, la educación, la urbanidad… Mira, el jueves 1, día en que me acerqué al centro a llevar al Registro mi cuaderno de poesías, ocurrió lo que te cuento en el autobús: llegamos a una parada que hay junto al Campo del Moro (la zona oeste del Palacio Real), en ella se baja mucha gente pues está cerca el intercambiado de Prícipe Pío. Los que se iban a bajar se aglomeraron en la plataforma. Yo estaba sentada en los asientos que dan a ella, así que lo vi todo en primera fila. Un anciano de unos setenta y muchos años aguardaba para apearse, de repente se puso a gritar como un energúmeno que le habían tirado las gafas. Un muchacho, que también se iba a apear, al soltarse de la barra fue quien, sin querer, se las tiró con el codo. El chico no hacía más que disculparse. El viejo, un hombre alto y con cara de bull dog despotricaba en latín. Empezó a salir la gente y todos, curiosos, mirábamos. El chico, un joven entre 18-20 años, con rasgos de indito sudamericano -peruano, boliviano, no sé, pero muy mezclado, vamos, con sangre europea- no paraba de disculparse. Cuando el viejo se bajó aguardó a la salida del autobús. Bajó el muchacho y entonces la emprendió a patadas contra el joven: en las espinillas, en los muslos… Él no paraba de disculparse, y el otro de golpearlo. Echó a andar el chico y el viejo, detrás, lo pateaba en el trasero. No sé cómo acabaría la historia, pues se cerraron las puertas del autobús y se puso en marcha. Nadie, incluida yo misma, de lo cual me avergüenzo, hicimos nada por ayudar al chico. Bueno, sí, lo que menos pude hacer: "Pero hombre, si ha sido sin querer y le está pidiendo disculpas". Pero era una voz en medio de la algarabía. Estamos llegando a un nivel de intransigencia que no nos deja ver más allá de nuestras narices. Y eso lo están promoviendo, consciente o inconscientemente, nuestros representantes políticos, que no dan la talla pues están perdiendo las formas.Espero haber dado respuesta a tu pregunta. Un abrazo, África.

  5. Yapci

    Uyss… a esa frase se le puede sacar muxo… 😀 Me vienen a la cabeza muchas "horas en un segundo" y muchos "segundos que me han dado vida"… ^_^Saluditos desde canarias… 😀

  6. Juana

    Hola, Yapci, veo que estás bien y de buen humor, señal que el Delta pasó.En cuanto a la frase me gustó tanto que le pedí a mi sobrina que me dejara ponerla. Desde luego que tiene mucha miga.Desde un Madrid que "duerme", saludos, África.

  7. Axel

    Como decía Manolo García en una de sus canciones. "Nunca el tiempo es perdido"

  8. Juana

    Hola, Azul.Primero de todo GRACIAS por visitar mi espacio. Y segundo, por dejar tu comentario.Estoy con Manolo García y contigo: el tiempo nunca es perdido si se sabe aprovechar. De todo podemos sacar un instante de dicha, de reflexión, de alegría, de paz.Espero tenerte de nuevo por "mi casa". Visitaré la tuya con mucho gusto y curiosidad.Saludos, África.

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