DÍA MUNDIAL DE LA NO VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES -RELATO-

La faja ó:

"A cada cerdo le llega su San Martín"

 

 

In Memoriam

de todas aquellas personas que han perecido a causa de la violencia doméstica.

Por una mejor educación, mayor tolerancia y una vida en libertad e igualdad.

 

"Señor Juez:

Yo, en plenas facultades, a pesar de lo que le digan los demás, créame, estoy en mis cabales, me acuso de haber quitado de en medio -porque ya no aguantaba- a mi marido, esposo, cónyuge, desposado, compañero, o como queramos llamarle…

¿Ve cómo me encuentro perfectamente? En un instante le he dicho cinco sinónimos. Soy una persona culta y muy leída aunque el muerto diga lo contrario, porque siempre dice:

– ¡Bah, si tú eres un cero a la izquierda! Cada día vales menos. Te estás poniendo como un tonel…

En eso tiene razón, he engordado de nuevo. ¿Estaré embarazada?

– …Ni con la faja consigues sujetar el exceso de carne -me afea el extinto con desprecio-. Me avergüenza salir contigo…

Cuando fui nombrada Reina de Belleza no le parecía tan despreciable. Entonces no necesitaba fajas, ni sujeciones, ni elemento alguno de tortura, y esta faja lo es. Me está matando: tengo las perneras enrolladas en los muslos como una persiana, y la cinturilla me oprime tanto que no me deja respirar. ¡Ay, pero qué cosas tiene que aguantar una para estar semi-presentable, y luego escuchar por boca del destripado!:

– Si sólo sabes parir…

¡Y, de esto último, no tengo yo sola la culpa! ¡Se lo juro! ¡Seis o siete niños he parido! Algunos de dos en dos (ya no recuerdo si han sido los del último otoño). Ahora se encuentran con mi madre. ¡Menudo jaleo deberán estar armando, angelitos míos!

Probando. Probando. Un, dos, tres, probando otra vez. Ji, me ha salido un pareado.

Señor Juez, espero que lo oiga bien. Se lo estoy grabando en estéreo y en directo mientras aseo la cocina. No quiero que, cuando lleguen a mi casa la policía, usted y los medios de comunicación (que vendrán), se encuentren con esta carnicería y me tachen de: sucia, dejada, poco hacendosa…, como me dice el finado.

Como le iba contando, y espero que lo oiga y me escuche (que no es lo mismo oír que escuchar, ya hablaremos sobre esto en otra ocasión), le he matado porque le quería, pero ya no le aguantaba. ¡Qué cosas, ¿verdad?!

Yo me casé muy enamorada, pero aquello se le pasó al difunto, que no a mí, demasiado pronto. De vez en cuando, "para espabilarme", según decía, me daba algún que otro guantazo, mandoble, mamporro… Y yo aguantaba…, aguantaba… Aguanté mucho, hasta que no pude más.

Al cura… (Porque yo hablaba con los curas. Ahora ya no. Me defraudaron y me he enfadado con ellos para siempre. Tendría que excomulgarlos, y lo he hecho: he excomulgado a todos los curas)… Bueno, a lo que iba. Al cura le conté que el occiso me pegaba, y el sacerdote me decía:

– Hija, presenta la otra mejilla, así lo manda Dios. Has de ser sumisa y obediente, buena esposa…

Y yo lo fui. ¡Juro que lo fui! Pero el maldito cadáver, a quien quiero todavía, aún a pesar de su mal aspecto de ahora, no sólo me aporreaba en la otra mejilla, sino en la espalda, en los brazos, en las piernas, en los ojos, en la cabeza…, donde me dieron algunos puntos de sutura. Él dijo, cuando me vio el médico, que me había caído desde lo alto de la escalera.

¡Qué jeta! ¡Qué morro gasta el tío! (Perdón por la vulgaridad).

Un buen día me cansé, y yo le pegué un sartenazo -sin aceite, claro-, con tan mala suerte que tuve que llevarle a la Casa de Socorro donde le dieron siete puntos en una ceja. En este caso, él me acusó de ser su agresora.

Entonces dejé de ver al cura y me llevaron al psiquíatra. Éste dijo que padecía esquizofrenia paranoica (o paranoia esquizofrénica) ¿Qué más da? En fin: locura en castellano. Yo no lo veo así. En realidad, yo padecía torturas de palabra y obra. Pero para las torturas no me medicaron, para lo otro sí.

Un día alguien me dijo:

– No te apures, a cada cerdo le llega su San Martín…

Cerdo por el apagado, claro.

Ése alguien me debía querer bien. Debía oírme gritar de dolor, cuando podía gritar, porque él solía taparme la boca con lo primero que encontraba: un pañuelo, una media, el muy guarro…

Lo que sí sé, es que hoy es "San Martín". El cerdo ha llegado borracho y con ganas de cama (no habrá encontrado en casa a ninguna de sus amiguitas, por eso recurre a mí). En un descuido he cogido el cuchillo jamonero y lo he abierto en canal. Le prometo que nunca asistí a una matanza, sólo a ésta, y es algo asqueroso. Chillaba como un gorrino…

¿A que estoy cuerda, señor Juez?

Además, me he ceñido a las Escrituras, a lo que nos dijo el sacerdote cuando nos casamos. Me lo sé de memoria:

– Lo que Dios, pues, unió, no lo separe el hombre.

Y yo soy una mujer, sólo una mujer.

Gracias por todo, al menos por escucharme. Seguiré recogiendo la casa para que esté reluciente. Mientras, aguardaré con impaciencia su venida.

Lo afirma y confirma: Una mujer maltratada."

 

El Juez, oídas todas las partes, manda que Ella se ponga en pie.

Y Ella, obediente, se alza del asiento.

Él inquiere con voz grave:

– ¿Cómo se declara la acusada?

Ella mira a los reunidos en la sala. Durante todo el juicio se ha rebullido inquieta sobre la silla. Se agacha, con un rápido movimiento alza su falda hasta la mitad de los muslos, mete los pulgares, los engancha a la faja y tira de ella.

Atónito, el juez no encuentra palabras para recriminarle. La observa boquiabierto.

La mujer espera a que la faja caiga al suelo. Se alisa la falda. Se agacha de nuevo, empuña la prenda torturadora y, enarbolándola como una bandera, grita alegre:

– LIBERADA, señor juez. Me declaro y me siento totalmente LIBERADA.

 

Juana Castillo Escobar, 1998.

 

Nota.-

Este relato fue publicado en la Antología de Nuevos Narradores: Historias de amor y desamor. Trivium, proyecto editorial, S. L. Año 2001. (Edicº de Clara Obligado). Páginas: 199, 200, 201 y 202. También lo publicó el periódico que redacta la Asociación de Vecinos de Aluche, en soporte papel y en su página web en Marzo de 2004. Registrado con el nº de Expte.: 12/RTPI-006595/2005.- Ref. Documento:12/040455-2/05.- Nº Solicitud: M-006285/2005.- Fecha: 16 de Agosto de 2005.- Hora: 12,36.

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12 comentarios

Archivado bajo Relatos

12 Respuestas a “DÍA MUNDIAL DE LA NO VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES -RELATO-

  1. Yapci

    Estoy al 100% contigo en contra de la violencia de genero… bueno y de cualquier tipo de violencia ;)Chauuu

  2. JOSE ANTONIO

    Siempre me preguntaré pq todavía hay jueces que se comportan de una manera permisiva con esta lacra… Lo último que he oido: "El Juez absuelve al acusado pq el sumario tenia demasiadas hojas… (????????)" Esto no es serio…

  3. Juana

    Hola, amigos.Gracias Khono, por pasarte de nuevo por mi página y dejarme esa joya de comentario.En cuanto a tí, YaPCi, sé bienvenido a este nuestro space en el que intentamos hacer del mundo algo más llevadero. ¡Ojalá lo consiguiéramos!Os cuento que este relato lo escribí en el ´97, un año en el que empezó a hablarse de violencia de género, de grandes cantidades de mujeres muertas a manos de sus maridos, compañeros, novios…, y, como bien dices, Khono, con casi la aquiescencia de los poderes públicos que, en muchos de los casos, incriminaban a la mujer con: "alguna culpa habrás tenido", "A saber los cuernos que el pobre hombre padecía"… Y cosas por el estilo. Pero todos, la sociedad en general, ve bien lo que yo critico en mi relato: que el hombre, el macho, sea el que falte, el que abuse de su poder, el que ponga los cuernos y todo el mundo le aplauda por poder "atender" a más de una hembra. Me dio tanta rabia el ver aquéllas primeras imágenes de mujeres maltratadas, que escribí el relato casi sin pensarlo; ahora, después del tiempo, no quiero que se vea como una incitación a que las mujeres también nos levantemos, porque estaríamos en las mismas; tampoco quiero que parezca que voy en contra de los hombres en general: voy en contra de ciertos hombres cuyo perfil queda bien reflejado en el cuento. Creo que me serví, de forma inconsciente de la ironía, para quitar amargura a un problema tan grave. Nos vemos, chicos, gracias por la visita. Besos, Áfica.

  4. JOSE ANTONIO

    Estoy gratamente sorprendido al leer que este relato es tuyo, francamente humano y lleno de verdades. Seguiré leyéndolos sin falta. Gracias por tu comentario en mi space el cual ya he contestado. Muchos saludos desde una ventosa pero soleada Barcelona.

  5. marta

    (¯`v´¯) `·.¸.·´ ¸.·´¸.·´¨) ¸.·*¨) (¸.·´ (¸.·´ .·´¸¸.·´¯`·->Hola pase por aquí y te dejo un besazo

  6. Juana

    Gracias de nuevo, Tunicia, por tus elogios al relato. Los otros que forman parte de este espacio también son míos, junto con alguno de mis poemas.Este es un relato que escribí, lo reconozco, desde la rabia y la impotencia de ver ciertas cosas que no me cuadraban, y siguen sin cuadrarme…Un abrazo desde un Madrid ya como boca de lobo, helado y con agua-nieve. África.

  7. Juana

    Elmisterioestávivo, gracias por pasarte por mi humilde space y, sobre todo, GRACIAS con mayúsculas por tu besazo.Te envío otro.Me pasaré por tu "casita", para ver cómo la tienes de bien puesta. África.

  8. Tony

    Realmente impresionante, me ha encantado esté escrito, cada día me sorprendes más..Pagaría por tener la facilidad que tu tienes de escribir estas pequeñas historias que hacen que pensar y que una vez empiezas a leerlas no puedes parar…Gracias por avisarme de que has renovado tu espacio, veo que sube como la espuma..Un beso Juana desde la isla

  9. Juana

    Hola, Tony, buenas noches (por decir algo, porque hace un frío que corta la piel). Gracias por tus palabras. Sabía que este relato te iba a gustar. La verdad es que echaba en falta tus comentarios.Seguiremos en contacto.Un beso desde la capital helada, Juana.

  10. Monica

    Me ha encantado Juaa, de verdad, muy buena historia si señor…y se liberó, que pena que no se entienda como defensa propia, no estoy de acuerdo con que se mate a nadie, pero tampoco con dejarse matar. un beso

  11. Unknown

    Liberada…
     
    ¡Por dios, qué bien escribes, qué modo de contar las cosas!
     
    Besitos.

  12. Unknown

    Liberada…
     
    ¡Por dios, qué bien escribes, qué modo de contar las cosas!
     
    Besitos.

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