**Una tarde pasada por aguA**

Ayer, día 28, a eso de las seis menos cuarto de la tarde, los cielos de Madrid se cubrieron por el noroeste. Tomaron un color antracita subido y una textura como la del puré de guisantes. Al mirarlos daba la impresión que, de un momento a otro, y sin previo aviso, se desplomarían sobre nuestras cabezas. A pesar de ello los viejos tejados del viejo Madrid parecían contenerlos.
Primero fueron cuatro gotas, en la calle del Duque de Rivas. Es una calle muy corta. Al doblar la esquina era un grifo abierto. La gente corría a guarecerse en los portales o en las marquesinas de los comercios. Todo era agua. Yo seguí caminando. No me importó la lluvia que, en cuestión de segundos, se hizo la dueña de la calle, de la calzada y de las aceras. Mis zapatos se convirtieron en dos barcas que hacían agua, en las que los pies eran unos pobres marineros ateridos y a punto de ahogarse. 
Llegué a la Plaza de Tirso de Molina, levantada por las mil y una obras que lleva a cabo el Ayuntamiento. Dicen que piensan poner en ella un precioso mercado de flores, hoy por hoy es una escombrera y, ayer, un lodazal en el que el agua convertía a la rubia arena en una especie de café soluble muy clarito que te dejaba los bajos de los pantalones llenos de cazcarrias y los zapatos, ¡pobres zapatos!
Ví un a un joven de color, agachado como un mono y con las manos pasándoselas por las rastas,  escondido en un portal, entre inmundicias. Con cara de desesperación.  Gentes que se empujaban para hacerse un hueco bajo el techado del  teatro, chicas que corrían empapadas y riendo sin parar, trabajadores guarecidos bajo periódicos que más bien parecían pasta de papel.
Arreció el viento y la lluvia, en lugar de caer en vertical, se inclinó de tal forma que antes de llegar al suelo se acamaba sobre los capós de los coches. Y las gotas que tocaban las aceras unas estallaban en pompas redondas y gordas y otras lo hacían en forma de coronas picudas.
Lo peor fue sortear la calle de la Magdalena, con los desagües de las casas vertiendo el agua a la altura de los tobillos, eran lo más parecido a la manguera de los bomberos en plena faena.
A pesar de todo disfruté de lo lindo. Caminé despacio bajo la lluvia, no olía bien, no estaba en el campo, pero traté de imaginármelo.
 Hoy en casa, ya seca y calentita, pienso que me hubiera gustado ir por la calle empapándome de agua, libre de bolso, de carpeta, de bloc de notas y dejar que esa lluvia torrencial y tan deseada, se llevara con ella no sólo la polución y la porquería acumulada, sino también mis fantasmas.  
 
 
 
 
I´m singing in the rain
Yes, singing in the rain
 
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2 comentarios

Archivado bajo Reflexiones

2 Respuestas a “**Una tarde pasada por aguA**

  1. Tony

    Hola Juana , gracias por tus comentarios en mi espacio y por darme esas direcciones de páginas que me han hecho pasar unos buenos ratos de lectura.Encontré solo uno de tus escritos y he puesto un enlace en mi pagina, me encantó.Le envié un mail a esa página con uno de mis relatos, el más largo, no sé que debo hacer para publicarlo, pero bueno, yo ya lo he intentado, aunque la verdad es que creo que va a ser un poco complicado que me lo publiquen, no estoy a vuestro nivel ni mucho menos, pero me pegó por ahi y decidí mandarlo.Me ha encantado tu escrito, me resulto muy curioso leerlo porque hace cosa de un mes escribí yo algo que puede parecerse, salvando las distancias claro, a lo que has escrito aquí arriba, lo he decidido colgar en mi espacio, espero que te gusté.Un saludoTony

  2. Juana

    Chico, no sabes cómo te agradezco tus paseos por mi página y tus palabras.Imagino que el relato al que te refieres es "Alas de golondrina". Si deseas leer los otros tres relatos publicados en MargenCero tienes que pinchar en la portada sobre las dos puntas de flecha que vienen tras la convocatoria "Póquer literario…, con Edward Hopper"; se te abrirá una página en la que ya hay una serie de relatos publicados, al final de ella vienen las convocatorias anteriores. La primera es la correspondiente a los "Peronajes Secundarios", al final de esta otra página te encontrarás con los P.S. 2 y al final de ésta con los P. S. 3. No es difícil. ¡Hasta yo sé dar con ellas! En Estandarte es más fácil entrar. Por leer no cobran…Te he dejado anoche dos cositas nuevas para que las leas y me digas.Un abrazo, J. Castillo.

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